19.5.12


PUEBLO FANTASMA


Vampiros, brujas, monstruos, espantos, apariciones y un sinfín de dantescas criaturas traídas de los más oscuros y siniestros rincones del alma, han sido a través de los siglos el alimento de la imaginación, ya sea para personificar la maldad, explicar fenómenos incomprensibles,  o por el simple hecho de exaltar uno de los sentimientos más aberrantes que abunda en el corazón de los hombres, ¡el MIEDO! Sin embargo no todos estos seres infernales son simples adictos a la sangre, amantes de las sombras y la entropía, existen entre ellos algunos que representan todo un conjunto de ideas, interpretaciones y alegorías de aspectos siniestros y decadentes del hombre y la sociedad.

Hace casi un siglo la historia de la humanidad se escribió con la sangre de millones de hombres durante la primera guerra mundial, para cuando esta locura terminó, lo que quedo de la república alemana se impuso violentamente sobre su propio pueblo, esto, sumado a las desastrosas consecuencias de la guerra fue el ambiente ideal para que en sus habitantes se cultivaran sentimientos de miedo, angustia y desesperanza. Es en este escenario donde nace uno de movimientos artísticos más reconocidos en la historia del arte, el EXPRESIONISMO, un movimiento contrario al naturalismo que se dio en los distintos campos del arte, principalmente en la pintura, pero también en la música, el teatro, la arquitectura, la literatura y finalmente en el cine.

Si bien el séptimo arte fue el último en adoptar la estética expresionista, fue allí donde los seres de ultratumba formaron una parte fundamental del movimiento. En el cine, el expresionismo buscaba representar la realidad alejándose de la misma, para ello su principal recurso fue el horror, la fantasía y lo sobrenatural, adoptando lo tétrico en estéticas oscuras, formas distorsionadas, la ingeniosa manipulación de luces y sombras para logar escenarios lúgubres y escenas sugestivas acompañadas de actuaciones dramáticas y tenebrosas dieron como resultado toda una serie de películas que de una u otra forma representaban la difícil situación que se vivía en ese entonces.

Durante este periodo aparece una de las películas más representativas del género; Nosferatu(1922) de Friedrich Wilhelm Murnau, quien basado en la famosa novela de Bram Stoker, Drácula, creo al Conde Orlok, un ser sediento de sangre, obsesionado por arrebatar la vida de una hermosa mujer y portador de pestes que dejaba a su paso una estela dolor y muerte.
Sin duda toda una obra de arte, pero fue la genialidad de Murnau cuando se trata de hacer “real” la irrealidad lo que dio aún mayor importancia a esta obra, el Nosferatu no es solo un vampiro más de películas de horror, el conde Orlok es llevado a la pantalla en una época donde Alemania se encontraba física y moralmente destruida, este vampiro dueño de grandes extensiones de tierra, castillos y precedido del título de conde representa a la clase oligarca y dominante de la época, otra característica es la peste que se extendía al paso del vampiro, además de los ataúdes llenos de tierra y las ratas que siempre cargaba en ellos representando el frenesí de la muerte en aquellos días.

Ese mismo cuadro de guerra, pobreza, corrupción, enfermedad y muerte que hace tantos años sirvió de inspiración a Murnau y a un sinfín de artistas expresionistas, lamentablemente no es ajeno a la realidad que hoy vivimos en nuestro país y es también sin duda alguna el motor de inspiración de un importante número de artistas en Colombia, en la música encontramos grupos de Metal que adoptan estéticas oscuras y siniestras en su visual mientras que sus letras hacen alegorías a la decadencia de nuestra sociedad, la corrupción del estado u otras organizaciones como la iglesia católica y en general de la violencia y el peligro constante de vivir en un lugar como este. Sin embargo este no es un lugar donde uno en realidad pueda expresarse libremente, este tipo de movimientos y mensajes llegan a un público muy selecto convirtiéndose en  lo que hoy se conoce como “arte underground”.

En el cine y la televisión, medios masivos de comunicación controlados por los que ostentan el poder, medios que requieren de millonarios recursos para su explotación, es nula la propuesta artística con características expresionistas. Sin embargo existe un arte que aunque a nivel mundial goza de gran reconocimiento y genera millones de dólares en ganancias al año, en Colombia apenas se encuentra en desarrollo y por ahora podría considerarse de carácter aun más “underground” en la escena artística nacional, estoy hablando de la historieta o cómic.

Lejos de la conocida caricatura humorística o crítica que comúnmente se encuentra en cualquier periódico nacional, la historieta es un potente y complejo medio de comunicación y de entretenimiento, el cómic reúne diversas características de literatura, pintura, ilustración,  dramaturgia y narrativa, pero su relación más estrecha se encuentra en el cine, aunque la producción y el producto final sean completamente diferentes, fácilmente cualquier obra llevada a la pantalla puede ser llevada al cómic o viceversa.

Volviendo al cine expresionista, Murnau hizo de Nosferatu para el mundo, un clásico del cine de vampiros y una obra maestra en todo el sentido de la palabra, pero para su propia gente hizo mucho más que eso, personifico en un ser monstruoso y en su obra como tal los sentimientos provocados por la compleja y desastrosa situación que atravesaba Alemania en ese entonces y seguramente el publico consciente o inconscientemente esto se sintió identificado. Casi un siglo después y a medio mundo de distancia, con una herencia de fuego, dolor y sangre que es el legado de nuestra historia y nuestro pan de cada día, que lentamente sin darnos cuenta nos envenena y nos convierte en potenciales portadores de un miedo a vivir y a soñar, haciendo de esta tierra un lugar seco de esperanzas rotas, donde el recién nacido ya ha sido despojado de todo y solo convirtiéndose a sí mismo en un depredador sangriento y despiadado alcanzara a cualquier costo una meta impuesta y vacía pasando por encima de otros, es este clímax donde nace “Saic”, un personaje emblemático producto del desespero ocasionado por la impotencia de actuar y el confuso deseo de justicia o venganza que embriaga el corazón y nubla la mente, sumado a la esperanza de que algún día podamos siquiera acariciar la ilusión de la paz. 



Saic es un personaje que nace de la imaginación con un propósito, cuando este se creó, en realidad no era claro que aspecto tendría o que debía ser, solo era claro que este ser debía contener en si mismo todo el peso de la injusticia, temor y dolor que han sufrido las incontables víctimas de la violencia en Colombia, victimas de muertes violentas, desapariciones forzadas, desplazamientos, secuestros, masacres, violaciones, robos, falsos positivos y como estos miles de casos diferentes pero a la vez igual de injustos, sin duda todo esto tiene algo común, todo este horror se encuentra en su gran mayoría impune, no hay quien responda por esto, no hay culpables, no hay justicia, no hay ¡castigo! y los únicos condenados son los inocentes. Colombia, no necesita un héroe, necesita despertar, levantar la voz y decir, ¡no más!, por ende este personaje no podría contener aspectos heroicos, tendría que ser más del tipo vengador, no un ejemplo a seguir, solo un ser más que haya sentido en carne propia el amargo precio de vivir en un lugar como este. Dispuesto en la tarea de crear un personaje de cómic que pudiera considerarse autóctono y contuviera en si mismo los anteriores elementos, la búsqueda condujo a los conocidos mitos y leyendas de nuestro país, durante el expresionismo, Murnau recurrió a Drácula, una antigua leyenda basada en la historia de Vlad el empalador, un príncipe rumano del siglo XV, como inspiración para crear al conde Orlok, por su parte, Saic se convirtió en una variación de “el alma en pena”, una conocida leyenda colombiana que cuenta la historia de almas destinadas al cielo pero que permanecen atadas en cadenas, condenadas a las llamas del purgatorio, almas que en algunos casos han roto sus cadenas y ahora mismo vagan errantes hasta alcanzar su destino.


Como cualquier personaje de cómic, visualmente Saic puede tener decenas de similitudes con personajes ya existentes, es algo inevitable, pero Saic es en realidad único en su género, a diferencia del nosferatu, esta vez el espectro no representa al victimario, representa a las víctimas. Los tiempos cambian y con el tiempo hemos aprendido a darnos cuenta que no todo es lo que parece, detrás de la apariencia fantasmagórica de Saic se encuentra todo una visión desgarradora y atemorizante de la realidad, su cuerpo desecho y torturado representa el estado en que se encuentra nuestro país, su rostro carente de ojos y cubierto por una venda representa su deseo de hacer justicia, una justicia ciega que no mire a quien si no qué, las cadenas adheridas a su carne simbolizan la condena, esas ataduras físicas y mentales que nos impiden alcanzar la libertad y finalmente su existencia espectral representa a los olvidados, a personas que antes de ser tratadas como tales son más similares a espectros que no existen para sus gobernantes.

Hace casi un siglo los cineastas expresionistas representaron su realidad valiéndose del terror y lo tétrico, al día de hoy continúa siendo un recurso totalmente valido que se puede adaptar a cualquier tiempo y sociedad, en cuanto al cómic de Saic no es más que una visión de nuestra realidad representada a partir de elementos fantásticos e irreales, que valiéndose de una estética oscura y siniestra transmite los sentimientos de una nación oprimida, de hombres y mujeres que hemos sufrido en carne propia el dolor y la injusticia, que al ver nuestro interior nos damos cuenta que no somos tan distintos de Saic, que somos condenados, que nos encontramos atados en cadenas de represión y odio, que somos un pueblo olvidado, un pueblo fantasma.


Por Johann Garcia.